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  >  Ruta65   >  Conozca las talabarterías de Cumaral Meta, son mucho más que un arte en cuero

#Cumaral #Meta #Colombia

Como una habilidad heredada y oficio de tradición se le conoce a la elaboración de diversos artículos en cuero, surge de las tradiciones de aquellos campesinos que con calor iniciaron a grabar y tallar el cuero del ganado haciéndole diferentes formas y estilos para las caballerías. Se trata del arte de la talabartería, un trabajo que durante décadas ha sido representativo en todo el país por personas empíricas que necesitaron de mucho tiempo para aprender.  

Una necesidad primordial  

Para la región de los llanos las talabarterías son de gran importancia, los vaqueros o trabajadores del campo deben visitar obligatoriamente una talabartería después de una ardua faena que dura un largo periodo, pues el desgaste de los elementos para cabalgar se deteriora con el uso y el tiempo. Hoy en día, estos elementos del trabajo de llano también son necesarios para la vaquería, las cabalgatas y las competencias como coleo y team pening. 

Oficio artesanal  

Es en Cumaral Meta donde ejercen grandes talabarteros con experiencia y creatividad, apasionados por esta labor y bajo su dedicación pretenden enseñar a otros para no olvidar la tradición talabartera. Si bien, los diseños se han transformado con el pasar de los años y nacen nuevas ideas, pero si hay algo que se mantiene es la costumbre de tejer y coser a mano, esto hace que los productos sean originalmente artesanales.  

Según los talabarteros, en el llano la montura de una silla normalmente se elaboraba en cuero, pero por el clima algunos han cambiado el material a sintéticos como las riatas, el nailon, los justes, entre otros, que también son resistentes y de buena calidad, pero depende de la mano de obra.  

Proceso de Fabricación 

“Una vez se tiene el principal insumo en la fábrica, que es el cuero, se seleccionan trozos por medio de moldes para la armadura del elemento, después se humedece y dispone en una prensa para que el cuero no se tuerza ni se deforme, enseguida se instala los moldes fijos, se pule y diseña. Al finalizar se pone al sol para trazar y armar cada elemento”.
Carlos Enrique Beltrán
talabartero en Cumaral con más de 35 años de experiencia.

La base necesaria para la fabricación es el cuero medio de 6 mm y 7 mm para riatas y guardabarros, cueros delgados llamados talas para las partes delicadas de la silla, nailos y riatas para reforzar, remaches, hilos para coser a mano, herramientas cortopunzantes y por supuesto una buena máquina de coser.  

En cuanto a estándares de calidad 

Las riatas son las piezas principales y donde está la vida del vaquero, estos trozos se deben reforzar y atornillar muy bien, por seguridad; también es primordial la buena elaboración del basto, pues de no ser así afectará al equino causándole molestias en su piel, y la silla como tal, donde se sienta el jinete, debe estar en perfectas condiciones para su comodidad.  

Lo innovador

Los galápagos de coleo y de salto, las sillas de vaquería tipo americano, texano y mexicano, son los elementos más elaborados y pedidos por los clientes; junto a la silla se fabrican accesorios como los frenos pesados y livianos, las alforjas, las cinchas, los guardabarros, los estribos, los arretrancos, las pecheras y las baticolas para ensillar a la bestia. 

“La obra base de las talabarterías son las sillas o galápagos de imitación americano, este oficio es una tradición, es la que surte sus elementos para que el llanero realice sus labores de trabajo en el llano, se deben hacer sillas sencillas, pero de buena calidad, pensando en el cabello y en el jinete, no se pueden elaborar sillas que maltraten a los animales, es nuestra forma de trabajar”.
Álvaro Buitrago Orjuela, talabartero experto.
Talabartero experto.

Como un trabajo de antaño 

El arte del cuero como son las talabarterías es una oportunidad para resaltar la tradición de los tiempos pasados, significar la labor y el resultado de los productos es descubrir una habilidad que ha estado entre los llaneros por muchos años, y que quizá no ha sido destacada como debe ser, pero complacer al cliente es el reto diario de los talabarteros que con orgullo y amor realizan esta actividad artesanal. No perder la cultura y enseñar a otros es una de sus prioridades.